Cuando conocemos a alguien, conocer la música del otro es sustancial. Un mp3 con palanca de encendido a medio hundir, un ipod segunda generación, un estuche con CD’s debajo del asiento del coche, una lista compartida en Spotify… Cada persona suena de un modo diferente, su forma de hablar, de ser y pensar en muchos casos van ligados a ello. ¿Cuándo comenzaste a sonar tú así? ¿Cuando lo hice yo? Mi lista de canciones favoritas aumenta a medida que una canción se convierte en recuerdo. Cualquiera de ellas es un teletransportador de lo más real. Forma parte de nuestro ADN cultural. No me gusta la gente que no suena.

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